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Extraído del siguiente Blog.

http://www.infopalancia.com/los-toros-y-el-obispo-alonso-cano/

  Autor .C. Laffarga Civera

Este texto  aporta nueva documentación a la contenida sobre nuestro ilustre Moteño. Fray Alonso Cano,  que puede verse en :

http://historiademota.com/download/Fray-Alonso-Cano-y-Nieto.Su-Historia.pdf

 

La Ilustración del Siglo XVIII en España.

La Ilustración en España se inscribe en el marco general de la Ilustración europea (espíritu crítico, fe en la razón, confianza en la ciencia, afán didáctico). Las influencias son esencialmente francesas e italianas.

Los ilustrados fueron una minoría culta formada por nobles, funcionarios, burgueses y clérigos. Básicamente se interesaron por:

  • Reforma y reactivación de la economía (preocupación por las ciencias útiles, mejora del sistema educativo).

  • Crítica moderada de algunos aspectos de la realidad social del país, incluyendo la superstición, el dogmatismo eclesiástico y los vicios de la sociedad.

  • Interés por las nuevas ideas políticas liberales. sobre todo en la economía.

El reinado de Carlos III (1759-1788), que coincide con la etapa plena de Fray Alonso Cano, describe bien el proceso de reformas que se lograron gracias al poder monárquico absoluto que iba aumentando con cada nuevo rey Borbón. Aunque el rey siempre tomaba las decisiones definitivas en cuestiones de estado, el verdadero trabajo y la planificación de las reformas eran la responsabilidad de varios ministros y consejeros cuyos proyectos para fortalecer la economía tuvieron un gran efecto. El poderoso fiscal del Consejo de Castilla, Pedro Rodríguez de Campomanes, luchó por eliminar varios abusos económicos que perjudicaban a los agricultores. Campomanes, un hombre erudito y de gran cultura clásica y jurídica, influyó en la fundación de las Sociedades económicas de amigos del País  y las Reales fabricas.LQS-academia-de-la-historia.png

Sin olvidarnos nunca de la importancia de las Reales fundaciones y las Reales academias que explican un nuevo desarrollo científico y con el un cambio sustancial en España

A partir de la mitad del siglo XVIII, y a pesar de la prohibición inquisitorial, los libros de filósofos tan importantes como Montesquieu, Voltaire, Rousseau y otros habían llegado a manos de los intelectuales hispanos. Sin embargo, la Ilustración que interesaba a estos últimos era más bien una Ilustración práctica donde conocimientos como la botánica, la ingeniería y la economía servían para traer reformas al comercio, la guerra y el poder del estado.

Alonso Cano como ilustrado.

Su marcado papel como ilustrado  se va a notar de manera eminentemente práctica y va a abarcar  diversas áreas.

Arqueología.  con excavaciones en Sagunto y Murdrievo entre otras,  la ayuda prestada en Pompeya y Herculano .

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prologó el tratado manuscrito de arquitectura de José de Hermosilla, a quien patrocino y ayudo en el convento de via Condolotti, incluye grabados ya anotaciones de ambos.

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Se le reconocen muchas y diversas acciones ilustradas, tales como tratados de agricultura y ganadería. “Disertación sobre la cabaña real, o ganados trashumantes”. por ejemplo.

Creación de Pósitos para pobres,  premios a los agricultores, escuelas y bibliotecas, dotes para huérfanos y doncellas entre otras muchas acciones ilustradas abogan por la labor del Obispo Alonso Cano denominado “el bueno” por las gentes de Segorbe.

Alonso Cano y los festejos populares

Así pues creo que en su preocupación ilustrada en favor de las gentes, le llevo  a plantear de forma directa reformas festivas por varios motivos.

El primero la peligrosidad de muchas de las fiestas ( sobre todo taurinas)

La necesidad de trabajo constante para evitar las hambrunas o dicho de otro modo que se gastara lo poco que tenían para alimentar a los hijos en fiestas y perder días de trabajo que necesitaban.

También quitar malas costumbres, me imagino que la hermandad de Mancebos (jóvenes solteros) , tendía algo al desenfreno por lo que la abolió y creo la de doncellas aunque estas medidas no lo hicieran en el momento popular.

 

  Autor .C. Laffarga Civera

El obispo Alonso Cano.

Su posición sobre las fiestas profanas era muy escrupulosa, lamentándose de que muchas personas gastan en un día bullicioso lo que después les faltaba para las necesidades de la familia, perdiéndose muchos jornales (noventa días por las fiestas de pueblo, votivas, de las asociaciones más las fijadas por la Iglesia).  En muchos casos  las imágenes eran paseadas sin las circunstancias prescritas por la liturgia, y se ofrecían como  actos de culto los bailes y corridas de toros.  El obispo  que tanto se esforzaba por el bienestar de sus feligreses, se dolía de estas profanaciones poniendo empeño en abolirlas.

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Torera Mexicana 1817.

Comenzó por un edicto del 30 de diciembre de 1773 declarando que se podía trabajar  todos los días festivos, con la sola obligación de oír Misa.   En otro edicto del 18 de octubre de 1774 prohibió celebrar las fiestas de los Santos fuera de su día propio, realizando además gastos innecesarios,  mandando a los párrocos que no admitieran fiestas de otra manera, incluso mandó instrucciones de que se suprimieran a la cofradía en cuestión.

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Justo una semana más tarde de la publicación del edicto, se celebró la fiesta de la virgen del Rosario, colocada sobre la puerta baja de la catedral, con corrida de novillos, instalándose el toril bajo la misma puerta y el recinto taurino llegó hasta la puerta de la iglesia del seminario. El hecho incomodó al prelado quién llamó al alcalde para que impidiese el festejo, encogiéndose de hombros la primera autoridad local.

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Tauromaquia de  Francisco de Goya, Grabado.

 

Quizás hoy tengamos los toros en la plaza de la Cueva Santa a consecuencia del hecho relatado. Una fórmula muy “diplomática”  para evitar enfrentamientos entre los poderes locales.

Con este motivo, el 14 de noviembre publicaba un nuevo edicto, renovando el contenido del anterior y agregando este texto “los rectores no admitirán ninguna fiesta sin que el costeante se comprometiese formalmente a no hacer fiesta de calle en ocho días antes ni ocho días después….”

Estos edictos los envió al Real Consejo, el cual mandó que se cumpliesen con fecha 24 de abril de 1775, indicando a las autoridades del reino de Valencia que se hiciesen observar en los pueblos de la diócesis, y vigilasen en los demás del reino contra semejantes excesos.

Alonso Cano trabajó muchísimo en el sentido de dotar a las fiestas de un contenido digno apropiado con la festividad, tratando de separar lo puramente profano de lo religioso. Lógicamente ello le supuso muchos enfrentamientos, de ahí que buscase el apoyo en las autoridades civiles e incluso de otros obispos, para lograr los fines que deseaba. Consiguió corregir costumbres y otras por lo menos disminuyó su frecuencia o lo que en ellas había de irregular y excesivo.

Su celo pastoral queda reflejado en el “AUTO DEL REAL ACUERDO DE LA AUDIENCIA DE VALENCIA…”, donde a petición del obispo de Segorbe quedaban prohibidas las funciones de vacas, novillos, comedias, etc. con motivo de santos, imágenes, y demás que allí expresan. Como no tenían entero cumplimiento, se amplió la normativa por edicto de uno de septiembre de 1778.

 

Como colofón de estas medidas citaremos el hecho  de que con fecha cinco de diciembre de 1779, prohibió bajo pena de excomunión mayor la Hermandad de mancebos de la Cueva Santa, y sus funciones.

Este hecho daría pie a la fundación de lo que hoy conocemos como “Asociación de Doncellas Segorbinas de Ntra. Sra. de la Cueva Santa” de Segorbe. ( Que refundada ha cumplido ya mas de 75 años)

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Santuario de la Cueva Santa.

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